“De Matthai a la bioética”, por Dr. Gerardo Sela Bayardo

matthai

Yo no puedo decir que todo lo que me han enseñado en la Universidad es falso. En ella he aprendido como el hombre occidental, ha desarrollado su pensamiento en el transcurso de estos dos mil quinientos años.

Lo cual no quiere decir que necesariamente todo lo que se ha pensado sea cierto. Ya lo decía Mathai, todo pensamiento es verdadero, o dicho de otra manera ningún pensamiento es falso. Es ahí donde mi formación científica se contrapone con la metafísica, cuando siento la necesidad de contrastar lo que pienso con la realidad, considerando esta ultima como MI percepción del mundo que ME rodea.

No es el caso de que el primero en tiempo es primero en derecho, sino que mi formación médica me obliga a saber que cualquier acción que recaiga en un ser humano, tiene que estar previamente demostrada, que tiene muchas posibilidades de incidir positivamente en su salud, aunque tenga efectos colaterales pero siempre considerando los principios básicos de Beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia.

En la Facultad de Humanidades, aprendí del Maestro Mathai, otras formas de pensar y de comprender el mundo. Supe de su existencia de peculiar manera, ya lo he narrado en un pequeño ensayo que titule Del Grial a Mathai. El, me dio el curso de introducción al pensamiento filosófico en la preparatoria de la Colonia Juárez en el que inicie el proceso de maduración de mi pensamiento a la edad de 40 años. El profesor Mathai nos recitaba los poemas Parmenideos con una intensidad y pasión que nos hacia reír, pero a la vez nos llevaba de la mano a los que estábamos interesados a la reflexión. Es así como conocí la metafísica, pero también otras corrientes filosóficas como el Marxismo, El existencialismo y otros ismos.

De Mathai aprendi lo importante que es conocer el significado de las palabras y su historia y si se puede rastrear su origen hasta el sanscrito, lengua que el dominaba. En su extensa biblioteca me di cuenta, que yo, como Socrates, no sabía nada.
Me hablo de Leibniz y me propuso que fuera a Hanover a un congreso Leibniziano a presentar un trabajo que hizo el, en el que que afirmaba que Leibniz era en realidad ateo, solo que no lo expresaba por temor. Conclusión a la que él había llegado en el análisis de sus textos. Finalmente fue él y lo presento con la consecuente critica acida de los monadologos.

En la escuela también me enseñaron a apreciar el Arte y la Poesía otra vez. No sé porque en mi instrucción básica paso de noche, como la edad media, que por cierto ahora sé que no fue universal como el Europeocentrismo nos lo quiere hacer creer. Muchos otros maestros de gran valía han pasado y se han ido, o los han ido, dejando apenas una estela de cosmovisiones, no siempre aptas para sociedades de consumo por ser criticas al status quo.

Pero definitivamente el más destacado, el que más huella ha dejado en mi y probablemente en esta escuela de Humanidades es el Profesor Horst Mathai Quelle. El único con categoría de Investigador y con productividad real, no metafísica. El que nos hacia reflexionar con un salto “protrectico” en 3D cuando el mismo daba un salto hacia tras girando sobre su eje, o cuando se paraba frente a una ventana para enseñarnos que el pensamiento REFLEXIVO consiste en analizarnos a nosotros mismos, en el “Ser que es” (Pensar y ser IV, la teoría parmenidea del pensar).

En un texto, titulado “La filosofía como a “one man operation” (textos filosóficos, 1989, 1999) nos hacia ver como los griegos acostumbraban viajar para intercambiar bienes, asi como ideas que importaban y adecuaban a su vida, enriqueciendo su cultura y sembrando la semilla del conocimiento de las ciencias básicas de las cuales nacieron las universidades como la nuestra. Nos llamaba su atención sobre el trafico tanto legal como ilegal que se da en esta frontera, afortunadamente no se les ha ocurrido, a ninguno de los gobiernos tratar de impedir EL TRAFICO DE IDEAS, que es más peligroso.

Para finalizar esta reflexión entre científica y metafísica, cito al maestro cuando se refiere a Heidegger y Einstein de la siguiente manera:
“Estos dos personajes, se encuentran en la tragedia del hombre moderno que comprometidos con un mundo de orientación empírica aceptan como prioritario el dato proveniente de los sensible, optando el primero por el método fenomenológico y el otro por el llamado científico, dejando a la zaga el vasto horizonte de la intuición.”

El conocimiento científico es tan importante para nuestras vidas tanto como el conocimiento de los valores inmateriales como calidad de vida, espiritualidad y dignidad humana. Valores que solo se pueden encontrar en la profunda reflexión del pensar. Y es aquí donde las palabras del Maestro Mathai recaen con todo el peso de su filosofía cuando nos dice:

PENSAR ES UN ACTO DE VOLUNTAD. PENSAR ES SER.

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